viernes, 4 de septiembre de 2009

APRENDE A VALORAR LO QUE TIENES

Vivimos en una sociedad dirigida por los medios de comunicación. Comunicación es poder. Pero, de qué clase de poder estamos hablando? y quién concretamente controla dicho poder? Lamentablemente, en nuestro afán por estar informados, nos exponemos al continuo y constante bombardeo publicitario que se lleva a cabo cada día a través de los periódicos, radios y canales televisivos a los que acudimos cada día. Lo peor del caso es que no estamos simplemente siendo expuestos a nuevos productos y servicios. Eso no sería nada. La gravedad de esta situación radica en los métodos de publicidad que las mayorías de agencias utilizan, los cuales modifican nuestra forma de pensar y de actuar.
Nunca antes hubo tantas cosas materiales a nuestro alcance. Nunca antes hubo tanta facilidad para adquirirlas. Sin embargo, la mayoría de la gente vive en una continua disconformidad, en una continua insatisfacción por lo que no tiene, por lo que todavía no han logrado adquirir, por lo que todavía no ha logrado concretar. Es muy triste pensar que existen millones de personas que tienen más de lo que necesitan (y no me refiero exclusivamente a cosas materiales) y que sin embargo viven con una gran infelicidad.
Cómo es posible que alguien sufra de esta manera? Muy simple, solamente concentra su atención consciente en lo que está mal, en lo que no funciona, en lo que no tiene.
Y es justamente allí donde entran en juego los medios de comunicación, quienes nos han enseñado a vivir en una continua disconformidad mostrándonos una y otra vez todo lo que no tenemos y lo que no somos, para luego hacernos sentir mal por ello. Hoy no es suficiente tener un automóvil, debe ser de esta marca. No es suficiente tener un jean, debe ser de aquella marca. Ese es un juego de poder que solamente beneficia a los bolsillos de los anunciantes, las agencias de publicidad y los medios de comunicación.
Atención, no estoy diciendo que todos debemos vestirnos iguales, ni que debemos manejar el mismo automóvil, ni que debemos hacer o pensar las mismas cosas. Por el contrario, creo que cada uno tiene el derecho de adquirir los bienes materiales y de vivir la vida que más le satisfaga. Lo que no podemos hacer es entrar en un juego pernicioso que nos conduzca hacia un estado de insatisfacción e infelicidad. Ese juego se basa concentrar nuestra atención en todo lo que está mal en nuestra vida, en todo lo que no tenemos y en la clase de persona que no somos. Cuidado, no caigas en esa trampa. Es un callejón sin salida que únicamente conduce a vivir en un estado crónico de insatisfacción y disconformidad.
Entiende lo siguiente: No importa cuanto tengas, no importa cuanto hayas logrado, no importa que tan buena sea tu relación de pareja, siempre te será posible sentir infelicidad. Solamente debes concentrarte en lo que no tienes o en lo que no eres.
Quieres experimentar felicidad cada día? Aprende a controlar tu atención consciente. Cuando lo logres podrás comenzar a concentrarte únicamente en lo que te hace sentir bien, en las cosas que ya tienes, en todo lo que lograste, en el excelente ser humano que eres, con un deseo insaciable por mejorar e influir positivamente en los seres a tu alrededor.
Es muy simple, cuando aprendes a controlar tu atención consciente comienzas a valorar, por ejemplo, el esfuerzo que hicieron tus padres o las personas que te criaron para que hoy puedas ser quien eres. Luego solamente puedes sentir felicidad y agradecimiento.
Cuando aprendes a controlar tu atención consciente comienzas a valorar todo lo que ya has logrado en esta vida y todo lo bueno que has hecho por otros. Luego solamente puedes sentir orgullo y satisfacción.
Cuando aprendes a controlar tu atención consciente comienzas a valorar el amor de las personas a tu alrededor, tu pareja, tus hijos, tus hermanos, tus amigos que está allí para compartir contigo momentos inolvidables, cumpleaños, bodas, nacimientos. Luego solamente sientes alegría al saber que no estás solo en este mundo, que otros seres te quieren, te aman y te necesitan.
La vida es como un río correntoso, con rápidos, piedras y cascadas. Muchas veces estamos tan ensimismados en superar dichos escollos que no tenemos tiempo de mirar el paisaje que nos rodea. No vemos ni los bellos árboles, ni las majestuosas montañas, ni el hermoso amanecer que está detrás nuestro. No caigas en la trampa. Aprende a valorar lo que tienes y experimentarás mayor felicidad de la que crees posible..
Vive con pasión y entusiasmo sabiendo que TÚ TAMBIÉN PUEDES. ...

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